El primero de los días de regreso al sur nos acompañó la lluvia, que tan desaparecida está últimamente. Debido a esto, tuvimos que suspender el itinerario previsto por la Sierra de Francia. Una pena, pero gracias a esto, pudimos conocer otros pueblos que no tuvimos tiempo de visitar en la ida.

La siguiente parada la realizamos en Hervás, muy cerca de Béjar, pero ya en la provincia de Cáceres.

El pueblo, en el valle del río Ambroz, está rodeado de montañas y bosques. Hay numerosos campings y casas rurales. Sin duda, merece la pena pasar por allí. A mí no me importaría repetir.


Como media España por esas fechas, Hervás estaba en fiestas.



Aún me acuerdo del jamoncito y del "montado" que comimos por allí y de la amabilidad de la gente.Al final, la lluvia nos permitió disfrutar de este pueblo lleno de encanto.
Esta foto no es que venga mucho a cuento, pero nos resultó bastante llamativo el tamaño de las calabazas...Y ya puestas en carretera, acabamos en Mérida, el único sitio en el que nos hemos perdido, tanto para entrar como para salir... La señalización deja mucho que desear.
Si bien la localización de nuestro hotel era inmejorable, tuvimos algunos "problemas" que el encantador personal del hotel nos ayudó a solucionar (Si Grissom, el de CSI, hubiese entrado en nuestra habitación, hubiese flipado de la cantidad de muestras orgánicas en las colchas). Con esas cosas, la verdad es que no puedo...

















