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jueves, 10 de junio de 2010

Elegía

Cuando la leí por primera vez me costó contener las lágrimas, seguramente, porque mientras la leía, me sentí completamente identificada con los sentimientos del poeta ante la muerte de su amigo.

En un día especial como hoy, necesito leerla y compartirla.

ELEGÍA

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como

del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería)

Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma, tan temprano.


Alimentando lluvias, caracolas

y órganos mi dolor sin instrumento,

a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,

que por doler me duele hasta el aliento.


Un manotazo duro, un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujó brutal te ha derribado.


No hay extensión más grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento más tu muerte que mi vida.


Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos.


Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.


No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,

no perdono a la tierra ni a la nada.


En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes

sedienta de catástrofes y hambrienta.


Quiero escarbar la tierra con los dientes,

quiero apartar la tierra parte a parte

a dentelladas secas y calientes.


Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y besarte la noble calavera

y desamordazarte y regresarte.


Volverás a mi huerto y a mi higuera:

por los altos andamios de las flores

pajareará tu alma colmenera


de angelicales ceras y labores.

Volverás al arrullo de las rejas

de los enamorados labradores.


Alegrarás la sombra de mis cejas,

y tu sangre se irán a cada lado

disputando tu novia y las abejas.


Tu corazón, ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado.


A las aladas almas de las rosas

del almentdro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.


MIGUEL HERNÁNDEZ

(10 de enero de 1936).

lunes, 7 de diciembre de 2009

El corazón más grande del mundo

Esta es la historia de un corazón tan grande, tan grande, que no tiene un resquicio para albergar odio o resentimiento. En él sólo hay cabida para el amor y la generosidad.


Este corazón muy pronto cumplirá 83 años. Casi nada… Ahora está un poco cansado, se ha vuelto demasiado cómodo y algo perezoso. Puede que esto lo haya provocado una espinita que hace poco se le clavó.


Este corazón va acompañado de un cerebro que jamás olvida una fecha de cumpleaños, (ni de santo, ni de aniversario) de ninguno de sus 5 hijos e hijas, ni de sus 11 nietos y nietas, ni de su biznieta. La primera felicitación que reciben siempre es la suya y estira la pensión de tal manera, que nunca se queda nadie sin su regalo.


A ellos se unen unas manos capaces de hacer, entre muchas cosas maravillosas (mis mayores riquezas son las colchas y los manteles que me ha hecho), la mejor tortilla de patatas del mundo.


Todo esto acompañado de un sentido de la intuición, tan grande, tan grande, que a veces, es capaz de ver cosas que el resto aún no hemos descubierto, y decirte lo que nunca te había dicho, en el momento que más lo necesitas.


Y de una capacidad de adaptación a los nuevos tiempos que, por cómo maneja el móvil, si no utiliza Internet, es porque no tiene ordenador. Y de comprender que las cosas han cambiado y que lo que de verdad importa son las personas.


Y de una increíble habilidad para la comunicación… acompañada de la capacidad de escuchar sólo lo que le interesa…


Y de la mayor amabilidad.


Y de una gran destreza para cambiar de tema y pasar rápidamente del enfado al perdón.


Y del arte de quedar bien con todos (¡cuánto discutimos por esto!).


Y de querer llevar siempre la razón o, al menos, quedarse con la última palabra (y por esto).


Y de la capacidad de tratar a todos sus nietos y nietas por igual.


Y de la convicción de que, por mucho que comas, nunca es suficiente.


Y muchísimas más… (Me llevaría años hablar de todas).


Esta es Francisca, mi abuela Kiska, la mejor abuela del mundo (con sus virtudes y con sus defectos) y una de las mejores personas que han pasado por este mundo y de la que, si bien no heredaré millones, espero heredar algunas de sus cualidades aparte de la logorrea y el ruido de tripas (que ya poseo) y la artrosis (que probablemente tendré algún día).


De todos sus nietos y nietas, soy la más afortunada, ya que soy quien la conoce desde hace más tiempo y la que la ha podido tener sólo para mí, sin compartirla con nadie.


¡Cuánto te quiero, abuela! ¡Y cuánto me ha costado escribirte esto, porque son tantas las cosas que podría contar….!

martes, 15 de septiembre de 2009

Hasta siempre, Patrick

Jamás olvidaré una tarde calurosa de verano del 90 cuando, después de salir de la peluquería, todas mis amigas, al unísono, me dijeron que me parecía a Baby, mi autoestima jamás había estado tan crecida, me creía una diosa y prometí que jamás cambiaría mi corte de pelo...

Quizás Dirty Dancing no sea la mejor película de la historia, pero os puedo asegurar que hoy por hoy, ya pasada la adolescencia, sigue apareciendo en mi TOP 10 de películas favoritas.

Desde aquí me gustaría ofrecer este pequeño homenaje a Patrick Swayze, que a pesar de no ser, al igual que D.D, el mejor actor de la historia, para mí si que ha sido un actor muy especial y en mi escala de gustos, sin lugar a dudas, uno de los rostros más atractivos del cine.


lunes, 3 de agosto de 2009

Demasiado

Ya ha llegado el momento. El momento que tanto he evitado por una parte y que tanto necesito por otra. Es como si estuviera en deuda contigo.

Ha sido demasiado fuerte. ¡DEMASIADO! Dicen que las desgracias nunca vienen solas, pero perderos a los dos, con 50 días de diferencia… Nos habéis dejado con el alma rota de dolor. Como dijo tu mujer: “los dos tenían que estar juntos para todo, hasta para irse”.

Te he visto tan pocas veces, tengo tan pocos recuerdos tuyos… Sólo de ese niño guapísimo que veía en la playa y del que me decían que era mi primo. La última vez que nos vimos, cuando despedimos a nuestro primo, si tú no me hubieses hablado, no te hubiera conocido. Y, casualidades de la vida, tu madre, a la que he conocido tan poco, me contó cosas sobre ti: lo preocupada que siempre la has tenido, el gran corazón que tenías y lo maravillosos que son tu niña y tu niño. Una pena que, además del sufrimiento, tenga que oír ciertas cosas en este mundo de dicotomías, en el que el gris es inexistente para muchos. Por lo menos, le has dejado dos razones para seguir viviendo.

Yo siempre estuve fuera, pero con mis hermanos la cosa fue distinta, afortunadamente. Ellos me contaron cómo les comentabas el tiempo que hacía que no me veías y, por lo que ellos te contaban, cómo decías que era la única de la familia que “se salvaba”. No te creas, los genes están ahí.

Seguramente, si hubiésemos tenido más contacto, te hubiese echado la bronca una vez tras otra por las cosas que sabemos. Lo siento, pero hay cosas que no me puedo callar. Ser así es mi mayor defecto y mi mayor virtud, depende quien y cómo lo mire.

El otro día, un amigo al que adoro y que no sabía que éramos primos, me comentaba que eras un tío valiente, que dabas la cara por tus amigos y por otros, que no lo eran tanto, en el momento que te necesitaban, sin pensar en las consecuencias… y seguramente, eso de no pensar en las consecuencias fue lo que te perdió.

Y me he dado cuenta de que, a pesar de lo que digan los que no te conocen de nada, fuiste sembrando cariño entre los que te rodeaban. Tus amigos, que eran muchos, estaban destrozados y te acompañaron hasta el último segundo. Nunca he visto una despedida así.

Paradojas de la vida, he pensado más tiempo en ti en el último mes y medio que en toda mi vida. Y no os puedo sacar de mi cabeza a ninguno de los dos, aunque aún no me lo crea, o quizás sea precisamente por eso.

miércoles, 29 de julio de 2009

Una amiga especial

Hace unos 5- 6 años conocí a una amiga, una de las personas por las que siento más cariño y de la que también lo recibo a raudales. Los adjetivos que mejor la definirían serían: cariñosa, amable, generosa… y muchos más que se podrían resumir en “adorable” (y me quedo corta).
Lo que tiene de especial esta amiga respecto al resto de mis amigas es su edad, 72 años. Nuestra relación comenzó cuando me pidió que le diera unas clasecillas para aprender a leer y a escribir. La dura vida de la postguerra hizo que tuviese que trabajar desde la infancia. No hace mucho que me contaba que las pocas veces que fue al colegio, el hambre no la dejaba concentrarse. En la escuela de adultos, dedicaban mucho tiempo a los números, y en ese tema ella ya controlaba.
Pasamos juntas muchas horas. Se supone que yo era quien enseñaba a ella, pero estoy segura de que ella me enseñó mucho más a mí.
En esas clases siempre había un huequecito para que me pudiese contar los periplos de su vida: cuando se marchó sola a Alemania a reunirse con su marido, los malos momentos que pasaron allí, cómo sacó adelante a sus dos hijas y a su hijo y cómo éstos pudieron estudiar gracias a los sacrificios de ella y su marido, cómo hacía la compra sin tener ni idea de alemán (aunque los números siempre se le dieron bien) y cómo finalmente aprendió a hablar este idioma.
Hace unos cuantos años ella, su marido y dos de sus hijos volvieron al pueblo, gracias a los ahorrillos de toda una vida de esfuerzo.
Tanto deseó que me saliera un trabajo en condiciones, que al final tuvimos que dejar las clases porque ya no me quedaba un hueco libre a las horas que ella podía. Por mí hubiese ido a las 11 de la noche si era preciso.

En estos días me acuerdo especialmente de ella. Ha perdido repentinamente a quien tanto la "chinchaba" cuando escribía y la hacía desconcentrarse, con quien compartió tantos buenos y malos momentos y con quien, en definitiva, pasó toda su vida. Ahora empieza otra etapa que tendrá que afrontar sin él. Por suerte, está rodeada de gente que la quiere, porque ella se merece eso y mucho más.

Y ahora que puedes leerlo, te deseo mucho ánimo, amiga. El destino me ha hecho afortunada por permitir que nuestras vidas se hayan cruzado.


lunes, 22 de junio de 2009

jueves, 28 de mayo de 2009

El último ocupante de Q

Hace unos días, el sillón Q se quedó vacío.Quien lo ocupaba había nacido junto a las Columnas de Hércules. Q tuvo suerte. Otros de los suyos, son ocupados por eruditas personalidades, pero Q era ocupado por alguien, que, además, contaba con ideales y con la capacidad de mirar a las personas como personas. Hay quien dice que, de haber nacido en otro país, hubiese estado, al menos, nominado para el premio Nobel. 

Tuvo que ser muy difícil para esta persona mantener sus ideales en la época que le tocó vivir. Por ello tuvo que ver retrasado alguno de sus objetivos. Pero, al final, lo consiguió. Consiguió la cátedra tarde, pero con la conciencia tranquila, sin traicionar sus ideales. ¡Vaya satisfacción! También le tocó nadar contracorriente. Y lo volvió a conseguir. Gracias a su lucha, los enfermos y enfermas mentales recibieron un trato digno, fuera de los execrables manicomios.

 

Seguramente, el próximo o la próxima ocupante de Q será admirable. Sin embargo, la genialidad es algo que poseen muy pocas personas.

 

http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Carlos/Castilla/Pino/1938/

 

jueves, 21 de mayo de 2009

"En el cuerpo me lo llevo"

Cuánta razón tenía, uno de los pocos profesores que he admirado realmente, cuando decía que es muy difícil hablar de las cosas que nos duelen de verdad, y que cuando podemos hablar sobre ellas, es cuando realmente las estamos superando.

Ya ha pasado un mes, y aún sigo sin creérmelo. Parece que llevo un mes dentro de una pesadilla. Ojalá pudiera despertar y que todo lo ocurrido no hubiese pasado. Pero ya, por desgracia, no hay remedio.

Aún sigo sin entender, sigo buscando un porqué. ¿Por qué él, que era un experto? ¿Por qué justo un día en que era de día y hacía sol, después de haber pasado un invierno pasado por viento, lluvia y nieve? ¿Por qué el accidente fue justo en el lugar en el que no había escapatoria posible? ¿Por qué esto le ocurre a una persona de 29 años, con tantos proyectos que cumplir? Ni lo entiendo ni lo asimilo. Por ahora no, aunque lo intento.

Los primeros días sólo podía pensar en lo mismo (en los porqués, en él, en su familia…) mientras que un “pellizco” en mi pecho hacía que me costase respirar, dormir, comer… Poco a poco, he conseguido que mi mente pueda centrarse en otras cosas, aunque no dejo de sentir un escalofrío cada vez que pienso en lo sucedido.

A mi mente acuden recuerdos que no sabía que conservaba. Creo que lo que queda de nosotros cuando nos vamos para siempre son los recuerdos que dejamos en la gente que nos rodea. De él, los guardo muy buenos. La mayoría de ellos se refieren a nuestra infancia en la playa, donde pasábamos los veranos. Lo recuerdo jugando en la arena, junto con mi hermano, con sus camiones de juguete (eso ya lo llevaba en la sangre), cómo nos pasábamos casi toda la tarde dentro del agua, cómo nos bañábamos cuando había bandera roja (una vez que venía la ola, nos revolcábamos en la espuma, con el inconveniente de que se nos llenaba el forro del bañador con tanta arena que no podíamos andar casi, sin contar lo difícil que era sacarla sin quitarse el bañador…)… Pero una vez que llegó a la adolescencia era imposible verlo por allí.

Por desgracia, las circunstancias hicieron que en estos últimos años no nos viéramos todo lo que hubiese sido conveniente, pero, eso sí, siempre estábamos en los momentos difíciles. Precisamente, la última vez que nos vimos fue cuando vino a visitar a mi hermano después de su accidente ¿Quién nos iba a decir que sería la última vez?

En la última conversación que mi padre tuvo con él, le respondió: “Tito, en el cuerpo me lo llevo”. Me quedo con esta frase, desde luego. Y por supuesto, que la voy a poner en práctica.

En su vida tuvo que pasar por momentos muy dolorosos y otros muchos buenos momentos. Eso es lo que se lleva en el cuerpo, como él decía, y, por suerte, a nosotros nos dejó dos tesoros, de seis y un año, lo más valioso, sin lugar a dudas, que nos pudo dejar.

Justo en los primeros días después de la tragedia, por casualidad, me encontré con la siguiente frase de una película que me encanta: “Si nos roban a nuestros seres queridos la forma de hacer que vivan más tiempo es no dejar de amarlos nunca. Los edificios arden, las personas mueren, pero el amor verdadero es para siempre. (“El cuervo”).

martes, 19 de mayo de 2009

El sur también existe

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirena
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de Dios Padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el Norte es el que ordena

pero aquí abajo, abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el Norte no prohíbe.
Con su esperanza dura
el Sur también existe.

Con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de Chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa.
Con su gesta invasora
el Norte es el que ordena.

Pero aquí abajo, abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve.
Con su fe veterana
el Sur también existe.

Con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el Norte es el que ordena.

Pero aquí abajo, abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur,
que el Sur también existe

Mario Benedetti

martes, 12 de mayo de 2009

Hasta siempre, Antonio...

Hoy es un día triste para los amantes del pop español. Hoy nos ha dejado uno de los grandes de la música española.


lunes, 11 de mayo de 2009

"Mi música es para siempre"

¡Qué razón tenía!



Entre muchas cosas, también me quedo con una de sus frases: “Hay dos caminos; uno es la vida y otro es la muerte, y si vives en la muerte, entonces debes estar muerto. Y si vives en la vida, entonces debes vivir. El camino que tu corazón decide, hace que vivas”

lunes, 6 de abril de 2009

"Hace años que no me emociono con nada...

...me siento culpable desde hace mucho tiempo"

Estas palabras aparecían en la nota que dejó Kurt Cobain antes de morir. En estos días se han cumplido 15 años.

Enrique Bunbury, en un concierto de Héroes decía algo así como: "Quisiera morir como Kurt Cobain, de sentimiento".

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Kurt/Cobain/sobrevive/mito/grunge/anos/despues/muerte/elpepucul/20090406elpepucul_9/Tes

Es muy difícil quedarse con una sola canción de su grupo, aunque esta, sin duda, es de las más conocidas.

viernes, 20 de febrero de 2009

Luis Ramiro

Hace unos años, por mediación de un amigo, conocí la música de Luis Ramiro, me gustó bastante...me enamoró la sencillez de Luis y de sus canciones...

Una de mis canciones favoritas suyas es : La Sirena, quizás porque fue la primera que conocí y porque cuando la escuché me sentía “mu sirena” yo...jaja

Para más información: http://www.elrincondelcantautor.com/cantautores/espanoles/luisramiro/biografia.htm

lunes, 26 de enero de 2009

Sigue así...


Hoy, al leer las noticias, me he llevado una grata sorpresa en la sección de deportes ...Mi paisano, el jugador de golf Álvaro Quirós, ha vuelto a ganar uno de los grandes. Para homenajear a su amado Atlético de Madrid, vistió el último día de rojo y blanco, y celebró el triunfo con un chapuzón en uno de los lagos.
Me gustaría darle mi más sincera enhorabuena, y espero que nos siga haciendo disfrutar con su juego...

jueves, 22 de enero de 2009

Una lección de las que no se olvidan fácilmente

El otro día me enviaron un correo con un vídeo donde un profesor dio la mejor conferencia que he oído nunca.
Tengo que reconocer, que mientras lo leía intenté no llorar (no por nada, sino porque estaba en el trabajo).
Me gustaría compartirlo con vosotras y vosotros.
Da qué pensar, ¿no?

sábado, 3 de enero de 2009

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. Eso fue el principio de todo.

Tal día como hoy del año 1892, en Sudáfrica, nacía John Ronald Reuel Tolkien, el creador de la Tierra Media.

Este filólogo, escritor, poeta y profesor, intentó crear para Inglaterra una mitología propia, de la que carecía, siguiendo el modelo de la mitología griega o romana. Dedicó toda su vida a crear esta historia sobre la Tierra Media. En estas obras no sólo crea un mundo y unos personajes imaginarios, sino que además crea distintas lenguas para los elfos (quenya y sindarin), para los enanos, para los hombres de Númenor…

De su madre, que murió cuando el contaba con 12 años, heredó la curiosidad por aprender otras lenguas.

Tuvo una infancia muy difícil, ya que anteriormente había perdido a su padre, por lo que tuvo que vivir en diferentes instituciones. Él se refugió en los libros.

Participó en la I Guerra Mundial, como especialista en lengua de signos. Durante la convalecencia de una enfermedad contraída durante la guerra comenzó a escribir, “El libro de los cuentos perdidos” donde ya se hacía un esbozo de lo que iba a ser el resto de su obra.

“En un agujero en el suelo vivía un hobbit” es la frase con la que comenzó a escribir “El Hobbit”, que pretendía ser un cuento para sus hijos y acabó siendo la primera de sus obras publicadas.

Como curiosidad cabe decir que C.S. Lewis, el escritor de “Crónicas de Narnia” fue uno de sus grandes amigos y correctores de su obra.

Posteriormente, publicó el maravilloso, desde mi punto de vista “El Señor de los Anillos”.

Otras obras como el Silmarillion, Los hijos de Hurin, Cuentos Inconclusos y La historia de la Tierra Media surgen de los manuscritos que dejó tras su muerte el autor y que fueron preparados y ordenados por su hijo Christopher.

Personalmente, tengo que decir que no son libros fáciles de leer, y mucho menos para niños y niñas. Recuerdo cuando de pequeña me regalaron “El Hobbit”. Comenzaba a leerlo, pero me aburría y lo dejaba. Cuando tuve unos 11 años y conseguí pasar del primer capítulo, me enganché al libro y a toda la obra de Tolkien.

De vez en cuando, me da por releer alguno de estos libros, y siempre encuentro algo nuevo e interesante. Y, por supuesto, con “El Silmarillion” y “Los hijos de Hurin” tengo que ir mirando el apéndice con los nombres para enterarme de algo.